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IA y automatización

Checklist para revisar textos hechos con IA

Un texto escrito con IA puede sonar bien y decir algo falso. Qué revisar antes de publicarlo, cuándo corregirlo o descartarlo y cómo dejar registro.

Por · 23 de octubre de 2026 · 8 min de lectura
Un documento con líneas de texto, un destello encima y tres casillas marcadas al lado: un texto revisado punto por punto
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La IA escribe rápido y con buena ortografía. Ese es justamente el problema: un borrador puede leerse perfecto y tener un precio equivocado, una norma que ya no existe o un consejo que tu empresa nunca daría. Nadie lo nota hasta que lo nota un cliente.

Google no castiga un texto por estar escrito con IA. Lo que pide es lo mismo que a cualquier contenido: que sea útil, correcto y hecho para personas. Y sobre la IA en particular, es explícito: hay que verificar los datos y revisar todo el contenido generado antes de publicarlo. Esta es la lista que usamos para hacerlo.

En 30 segundos
  • Revisa primero lo que puede salir caro: cifras, precios, fechas, nombres y cualquier afirmación que alguien pueda comprobar.
  • Pregúntate qué aporta el texto que no esté ya en otras diez webs. Si la respuesta es nada, falta lo propio: tu experiencia, tus datos, tus ejemplos.
  • Decide con criterio claro si se publica, se corrige o se descarta, y anota quién lo revisó y qué cambió.

Antes de revisar: qué tiene que traer el borrador

Una revisión rinde mucho más si el borrador llega con tres cosas:

  • Para quién es y qué pregunta responde. Si no está claro, no hay forma de juzgar si el texto cumple.
  • Las fuentes que usó. Enlaces concretos, no «según estudios». Sin fuentes, cada dato hay que buscarlo desde cero.
  • Lo que tu empresa quiere decir. Qué recomiendan, qué no hacen, qué ejemplo propio encaja. La IA no lo sabe si nadie se lo dice.

Si el borrador no trae esto, es más barato pedirlo de nuevo que revisarlo.

La lista, en seis bloques

Repásala en este orden. Los primeros bloques son los que más daño hacen si fallan.

Qué revisar en un texto hecho con IA
BloqueQué comprobarSi falla
1. DatosCada cifra, precio, fecha, nombre, norma o plazo, contra una fuente originalSe corrige con la fuente o se quita. Nunca se deja «aproximado»
2. FuentesQue cada enlace funcione y diga de verdad lo que el texto le atribuyeSe cambia por la fuente correcta o se quita la afirmación
3. Lo propioQue haya al menos algo que solo tu empresa puede contar: un caso, un dato, un criterio de trabajoSe añade. Si no hay nada propio que decir, quizá el tema no es para tu web
4. UtilidadQue responda la pregunta pronto y que el lector pueda hacer algo después de leerloSe recorta el relleno y se ordena por lo que el lector necesita primero
5. VozQue suene a tu empresa y no repita las fórmulas típicas de un texto automáticoSe reescriben las frases genéricas y se quitan las promesas que no harías
6. Lo que no se veTítulo, descripción para Google, textos alternativos de las imágenes y firmaSe revisan como el resto del texto

1. Datos: lo que puede salir caro

Un modelo de IA no busca datos: predice qué palabras suelen ir juntas. Por eso Google advierte que sus resultados pueden contener imprecisiones. Marca en el borrador todo lo que se pueda comprobar y compruébalo uno por uno:

  • Cifras y porcentajes, con su período y su fuente. «Las ventas crecieron» no dice nada sin cuánto, entre qué fechas y según quién.
  • Precios, plazos y condiciones de tu propia empresa. La IA no conoce tu lista de precios actual.
  • Leyes, normas y requisitos. Cambian, y la IA puede citar una versión vieja con total seguridad.
  • Nombres de productos, marcas, personas y empresas, bien escritos y en el rol correcto.

La regla es simple: lo que no se puede verificar, no se publica.

2. Fuentes: que existan y digan eso

Abre cada enlace. Pasan dos cosas con más frecuencia de la que parece: el enlace no existe, o existe pero dice otra cosa. Prefiere la fuente original (la ayuda oficial, el estudio, la norma) a un artículo que la resume.

3. Lo propio: por qué alguien lo leería en tu web

Esta es la pregunta que más textos tumba. Google pide en su guía de contenido útil y fiable información, investigación o análisis originales, y experiencia de primera mano. Un borrador de IA, por definición, resume lo que ya existe.

Lo que lo convierte en tuyo:

  • Un ejemplo de tu trabajo, aunque no lleve cifras.
  • Un criterio propio, dicho como tal: «nosotros lo hacemos así, y por esto».
  • Lo que no recomiendas, y por qué.
  • Un dato tuyo, con su fuente y su período.

4. Utilidad: que sirva para algo

Lee el texto como lo leería tu cliente. ¿En el primer párrafo sabe si está en el lugar correcto? ¿Al terminar puede hacer algo que antes no podía? ¿El título promete lo que el texto cumple, sin exagerar? Si hay párrafos que se podrían borrar sin que nadie los extrañe, se borran.

5. Voz: que suene a tu empresa

Los textos automáticos se delatan por la repetición: las mismas aperturas, los mismos cierres que resumen lo ya dicho, adjetivos que no dicen nada. Más grave que eso es el tono equivocado: una promesa de resultado que tu empresa no haría, o un «garantizado» donde lo honesto es «depende».

6. Lo que no se ve, pero también se publica

Google aclara que la revisión también se aplica a los metadatos: el título que aparece en el buscador, la descripción, los datos estructurados y el texto alternativo de las imágenes. Son lo primero que ve alguien en Google, y a menudo nadie los revisa.

Y la firma. Google considera engañoso inventar autores o credenciales. El texto lo firma una persona real, que lo revisó y responde por él.

Cómo se aplica a una ficha de producto y a un artículo

La lista es la misma, pero cambia dónde mirar con más cuidado. Lo que sigue es un ejemplo ilustrativo, no un cliente.

Dónde poner la lupa según el tipo de texto
Ficha de productoArtículo de blog
DatosMedidas, materiales, compatibilidades, garantía y precio, contra el catálogoCifras, fechas y normas, contra la fuente original
Lo propioPara quién sirve y para quién no, dudas reales que reciben tus vendedoresUn caso, un criterio o un ejemplo de tu trabajo
Riesgo típicoUna característica que el producto no tieneUn consejo correcto en general, pero que tu empresa no daría
Quién revisaAlguien que conoce el producto, no solo quien escribeQuien conoce el tema; en salud o temas legales, un profesional del área

Si vendes con Google Merchant Center, ten en cuenta que tiene reglas propias para los datos de producto y las imágenes generados con IA.

Publicar, corregir o descartar

No todo borrador merece arreglarse. Decidirlo con criterio claro evita pasar una hora salvando un texto que no valía la pena:

Decisión 1
Se publica cuando los datos están verificados, hay algo propio y solo hizo falta ajustar frases. La revisión llevó menos tiempo que escribirlo desde cero.
Decisión 2
Se corrige cuando la estructura sirve, pero hay datos que verificar, falta lo propio o el tono no es el tuyo. Vuelve a pasar por la lista completa después.
Decisión 3
Se descarta cuando tiene errores de fondo, no responde la pregunta o no hay nada propio que añadir. Corregirlo costaría más que escribirlo bien.

Un detalle práctico: si el mismo tipo de error se repite en varios borradores, el problema no está en la revisión sino en las instrucciones que recibe la IA. Conviene corregirlas allí.

Deja registro de quién revisó

Basta una hoja de cálculo con una fila por texto:

  • Fecha y texto revisado.
  • Quién lo revisó.
  • Decisión: publicado, corregido o descartado.
  • Qué se cambió y qué fuentes se verificaron.

Sirve para dos cosas. Si un cliente señala un error, sabes cuándo se publicó y quién lo vio. Y al cabo de unos meses, ves qué errores se repiten y qué hay que cambiar en el proceso.

Si la IA tuvo un papel importante en el texto, Google también sugiere contar cómo se hizo cuando el lector podría preguntárselo. No hace falta esconderlo: lo que importa es que el texto sea correcto y útil.

Cómo lo hacemos nosotros

En nuestros flujos de contenido, la revisión editorial la hago yo, como responsable de contenidos. Cuando el tema es técnico o delicado, la revisión del contenido la hace quien sabe de la materia. En el blog automatizado del sector salud o psicología que llevamos en colaboración, el flujo limpia el código y adapta el texto a la voz de la empresa, y la revisión del contenido la hace el equipo del cliente, que es quien conoce el tema.

Esta lista no reemplaza ese criterio: lo ordena. Y si todavía estás decidiendo qué tareas conviene pasar a la IA y cuáles no, empieza por automatizar procesos con IA: qué sí, qué no.

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