Casi todas las guías sobre cómo conseguir clientes por internet empiezan con una lista de canales: redes sociales, anuncios, Google, correo. Es un buen menú, pero no dice por dónde empezar. Y equivocarse en el primer paso sale caro: puedes pagar publicidad durante meses para llevar gente a una web donde nadie escribe.
Esta guía va en otro orden. Primero, averiguar dónde se pierde hoy tu cliente. Después, elegir el canal. Casi todo se puede revisar con herramientas gratuitas que probablemente ya tienes.
- Antes de elegir un canal, cuenta cuántas consultas te llegan hoy y desde dónde.
- Si tu web recibe visitas y nadie escribe, traer más gente no lo arregla: primero hay que ver qué falla cuando llegan.
- Si no recibe visitas, el canal se elige por plazo y presupuesto, no por moda.
Paso 1: cuenta las consultas que ya te llegan
Antes de buscar clientes nuevos, hay que saber cuántos llegan hoy. No hace falta ningún programa: una hoja de cálculo alcanza.
Durante unas semanas, anota cada consulta que recibas: un formulario, un WhatsApp, una llamada, un correo, un mensaje en redes. De cada una, apunta por dónde llegó y cómo te conoció esa persona. Lo segundo se averigua preguntando, sin vueltas: «¿Cómo nos encontraste?».
Con unas semanas de datos ya puedes responder preguntas que antes eran intuición: si tus clientes llegan por recomendación o por Google, si escriben más por WhatsApp que por el formulario, o si hay consultas que nadie responde a tiempo.
Paso 2: averigua si tu web recibe visitas
Esta es la pregunta que decide el orden de todo lo demás. Dos herramientas gratuitas de Google la responden.
Search Console muestra cuántas veces apareces en los resultados de Google y cuántas personas hacen clic para entrar a tu web. Si ya la tienes configurada:
El perfil de empresa en Google, la ficha que aparece en el mapa, tiene una sección de rendimiento con las llamadas, los clics a tu web y las solicitudes de cómo llegar que recibe. Si atiendes en una zona concreta, es lo primero que hay que mirar.
Si ninguna de las dos está configurada, ese es el primer trabajo: sin ese dato, todo lo demás es adivinar.
Un ejemplo de lo que se ve ahí. En la ficha de uno de nuestros clientes, un negocio local, Google registró 128 visitas a su web entre mayo y septiembre de 2026, un 40,7% más que en el mismo período de 2025 (fuente: perfil de empresa en Google del cliente). Es un buen dato, pero son visitas. Para saber cuántas terminaron en una consulta hace falta el paso 1.
Paso 3: si te visitan y nadie escribe, revisa lo que pasa al llegar
Si tu web recibe visitas y las consultas no llegan, traer más gente solo hace más caro cada cliente. El problema está en lo que pasa cuando llegan. Estas tres revisiones las puedes hacer tú, con tu teléfono, en una tarde:
Lo que encuentres aquí se arregla antes de invertir en cualquier canal. Muchas veces es lo más barato de todo el proceso, y es lo que hace que rinda lo que venga después.
Paso 4: si no te visitan, elige el canal por plazo y presupuesto
Si tu web casi no recibe visitas, el problema está antes: no te encuentran. Aquí sí toca elegir un canal. Ninguno es mejor que otro en general; cada uno encaja con una situación distinta.
Si alguno encaja con tu caso, tenemos más detalle sobre la ficha en el mapa de Google y sobre la publicidad en Google.
Dos reglas ahorran dinero, sea cual sea el canal:
- Uno o dos canales, bien hechos. Estar en todas partes a medias reparte el presupuesto y no deja saber qué funciona.
- Cada anuncio, a su página. Si pagas un anuncio de un servicio concreto, que lleve a la página de ese servicio, no a la portada de tu web.
Paso 5: mide consultas, no solo visitas
Las visitas, los «me gusta» y los seguidores dicen que hay movimiento, no que haya clientes. El dato que importa es el del paso 1: cuántas consultas llegan y desde dónde.
- AhoraEmpiezas a contar consultas
- DespuésArreglas la fuga más cara
- Cada mesComparas consultas por canal
Si un canal trae visitas pero no consultas, no siempre es un mal canal: puede traer a la persona equivocada o llevarla a la página equivocada. Antes de abandonarlo, mira a qué página llega la gente y qué estaba buscando.
Cuando las consultas crecen, la hoja de cálculo se queda corta. Ahí conviene que la web cuente sola los formularios enviados, los clics a WhatsApp y las llamadas.
Lo que nadie te puede prometer
Cuántos clientes llegan depende también de cosas que ningún canal resuelve: tu precio, tu oferta y cómo atiendes. Desconfía de quien te prometa un número de clientes en un plazo concreto. Lo que sí se puede hacer es medir, para que sepas qué cambió con cada paso y decidas con datos.


